martes, 17 de mayo de 2016

 LA CEGUERA DEL MUNDO





Ya conocemos más o menos las enfermedades que uno puede pescarse por tomar agua contaminada, pero hay un sinnúmero de otras en las que el agua juega un papel importante en la transmisión, por ejemplo, sirviendo de reservorio para insectos que actúan como vectores.
Para citar una conocida el dengue, y para citar una más desconocida la oncocercosis.
La oncocercosis es una enfermedad causada por un nematodo que es transmitido por cierto tipo de mosca que se encuentra en las aguas de algunos ríos de África y América. Cuando el parásito logra entrar al ser humano forma nódulos subcutáneos. Las hembras del parásito producen un gran número de larvas que abandonan el lugar de origen y migran por el organismo, entre otros sitios al ojo. Las lesiones en la córnea pueden llevar a ceguera dando el nombre más conocido de esta terrible enfermedad: “Ceguera del río”. En las zonas endémicas el número de personas infectadas es enorme y aún los que llegan a padecer ceguera son varios cientos de miles. Y se ven imágenes como la de la foto, en aldeas donde los únicos videntes que quedan son los niños.
Hace un par de décadas un antiparasitario desarrollado para animales, la ivermectina, demostró ser muy eficaz en el tratamiento de la enfermedad. Alcanza con una dosis anual de ivermectina para su prevención.
Presentados los hechos les propongo ahora seguir el relato en base a una serie de preguntas para ayudar a la reflexión:


 1-¿Por qué el antiparasitario fue desarrollado en principio para animales?

a- Porque los animales del primer mundo importan más que los humanos del tercero
b- Porque los animales del primer mundo tienen mayor poder adquisitivo que los humanos del tercero
c-  a y b
d-  Por el mayor tiempo que lleva liberar una droga para uso en humanos

No van a encontrar esta respuesta en la bibliografía. La respuesta, no escrita en ningún lado, es lamentablemente c.


2- ¿Cuando se encontró la cura para una enfermedad tan terrible se compraron inmediatamente las drogas para llevar a cabo los tratamientos?

a-  Si
b-  Más vale
c-  No porque no había plata
d- No había plata pero la multinacional farmacéutica dueña de la patente donó los tratamientos hasta que se erradique la enfermedad de la faz de la tierra.

La sorprendente respuesta a esta pregunta es d, y la única condición fue que la droga donada no se derive a tratamientos veterinarios (lo que refuerza un poco lo que les decía en la respuesta a la pregunta anterior)


3- Ahora que se tenía por fin el conocimiento y la droga ¿los tratamientos se distribuyeron inmediatamente en todos los sitios endémicos?

a-  Si
b-  Que te parece
c-  No, porque quedaba lejísimos y no había un peso
d- No había plata pero una fundación que lleva el nombre de un ex-presidente norteamericano la puso toda junta

La respuesta de nuevo es d, lo que nos lleva a la cuarta pregunta:


4- ¿Cuál es el nombre del ex-presidente norteamericano?

Abandonando un poco la comedia y poniéndome de nuevo la toga de profesor creo que esta debería ser una respuesta fácil. Es más, creo que sería importante que esta respuesta nos resulte fácil.
Para terminar digamos que por más que esta historia tenga un final feliz uno tiene que plantearse necesariamente una última pregunta:


¿Tiene que depender de la bondad del laboratorio que la droga llegue a quien la necesite o debería haber algún mecanismo mejor?

Para ilustrar les dejo un artículo periodístico que trata del tema de patentes de medicamentos


Y ya que venimos exaltados que mejor que cerrar con uno de los más impactantes discursos del siglo XX, curiosamente en la voz de una estrella del cine mudo




LA MANSIÓN DEL TERROR




Sobre la Avenida Montes de Oca, casi frente a Constitución se encuentra esta imponente mansión de otro tiempo. Varias historias terribles se cuentan sobre ella. Algunas, quizás basándose en las inquietantes estatuas de leones devorando hombres que habitan sus jardines, hablan de señoritos comidos por las fieras. Otras, no menos espeluznantes, de una mujer vestida de negro que se pasea por la mansión en la noche.
Pero los leones huyen despavoridos y la dama de negro se pone pálida ante el fantasma de mayor jerarquía que habita la casa: el fantasma de la polio.
Ocurre que en la mansión, situada estratégicamente entre la Casa Cuna y el Hospital María Ferrer, funciona desde hace décadas el Hogar Respiratorio, donde viven todavía hoy algunos de los pocos sobrevivientes de las terribles epidemias de polio que asolaron el país en la década del 50. Ocasionalmente salen notas sobre ellos en los diarios, o se los presenta como ejemplos de vida, pero esto ocurre ocasionalmente. La vida lleva toda una vida, y en este caso dentro de un pulmotor la mayor parte del tiempo.
Les dejo algunos vínculos en los que ellos mismos cuentan la historia. Por más que hayamos hablado de polio en la clase sin estos testimonios el tema puede quedar francamente incompleto.






“Matar a un ruiseñor” es una película norteamericana de 1962. En ella el protagonista, Atticus Finch, procura enseñarle a su hija que uno jamás debe opinar sobre un hombre sin ponerse en sus zapatos. La nena no solo aprende sino que va más allá. Se da cuenta que a veces, si uno es sensible, no hace falta tanto para entender el sufrimiento.