martes, 17 de mayo de 2016

LA MANSIÓN DEL TERROR




Sobre la Avenida Montes de Oca, casi frente a Constitución se encuentra esta imponente mansión de otro tiempo. Varias historias terribles se cuentan sobre ella. Algunas, quizás basándose en las inquietantes estatuas de leones devorando hombres que habitan sus jardines, hablan de señoritos comidos por las fieras. Otras, no menos espeluznantes, de una mujer vestida de negro que se pasea por la mansión en la noche.
Pero los leones huyen despavoridos y la dama de negro se pone pálida ante el fantasma de mayor jerarquía que habita la casa: el fantasma de la polio.
Ocurre que en la mansión, situada estratégicamente entre la Casa Cuna y el Hospital María Ferrer, funciona desde hace décadas el Hogar Respiratorio, donde viven todavía hoy algunos de los pocos sobrevivientes de las terribles epidemias de polio que asolaron el país en la década del 50. Ocasionalmente salen notas sobre ellos en los diarios, o se los presenta como ejemplos de vida, pero esto ocurre ocasionalmente. La vida lleva toda una vida, y en este caso dentro de un pulmotor la mayor parte del tiempo.
Les dejo algunos vínculos en los que ellos mismos cuentan la historia. Por más que hayamos hablado de polio en la clase sin estos testimonios el tema puede quedar francamente incompleto.






“Matar a un ruiseñor” es una película norteamericana de 1962. En ella el protagonista, Atticus Finch, procura enseñarle a su hija que uno jamás debe opinar sobre un hombre sin ponerse en sus zapatos. La nena no solo aprende sino que va más allá. Se da cuenta que a veces, si uno es sensible, no hace falta tanto para entender el sufrimiento.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario